Por Pagaqui
Si algo hemos aprendido en los últimos años es que el comercio no cambia de una sola vez. Cambia todos los días.
Cambia cuando un cliente deja de pagar en efectivo y comienza a utilizar una transferencia. Cuando descubre un producto desde su teléfono y termina comprándolo en una tienda. Cuando compara precios antes de entrar a un establecimiento. O cuando decide regresar a un negocio porque ahí encontró algo que una plataforma digital todavía no puede ofrecer: confianza, cercanía y atención.
Por eso, cuando pensamos en los negocios que crecerán durante la próxima década, creemos que la pregunta no debería ser qué tecnología utilizarán, sino qué tan capaces serán de adaptarse a las personas que tienen enfrente.
McKinsey identifica cuatro transformaciones que ya están redefiniendo el comercio en México: una mayor búsqueda de valor por parte de los consumidores, el crecimiento de nuevos formatos comerciales, la expansión de las marcas propias y una mayor integración del comercio electrónico.
La consultora concluye que mantenerse cerca del cliente y adaptar rápidamente los modelos de operación serán factores esenciales para competir. Esa última idea parece especialmente relevante.
La cercanía volverá a ser una ventaja competitiva Durante años se pensó que la digitalización haría que la ubicación y la proximidad perdieran importancia. La realidad parece ser más compleja.
El consumidor puede comprar prácticamente desde cualquier lugar, pero eso no significa que haya dejado de valorar los negocios que conoce. Al contrario: cuando precio, producto y tecnología se vuelven cada vez más fáciles de replicar, la relación con el cliente adquiere mayor valor.
Una tienda de barrio conoce los hábitos de su comunidad. Una farmacia sabe qué buscan sus clientes. Una papelería entiende las necesidades de las familias de su zona. Esa información difícilmente aparece en un algoritmo con la misma profundidad. La tecnología no tiene por qué sustituir esa cercanía. Puede hacerla más poderosa. El consumidor ya vive en varios canales.
En México, más de 67 millones de personas adquirieron algún producto o servicio por internet durante el último año, de acuerdo con el Estudio de Venta Online 2025 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). Además, seis de cada diez compradores digitales realizan compras por internet al menos una vez al mes. Esto no significa que el comercio físico vaya a desaparecer. Significa que la frontera entre lo físico y lo digital es cada vez menos relevante para el consumidor.
Hoy puede descubrir un producto en redes sociales, preguntar por él desde su teléfono, acudir a una tienda y pagar con el método que prefiera.
El negocio que entienda ese recorrido tendrá una ventaja frente al que siga pensando que existe un único momento y canal para vender. La tecnología que gane será la que simplifique. El reto de los próximos años tampoco será incorporar tecnología por incorporar tecnología. Será utilizarla para eliminar fricciones.
El Deloitte Global Retail Industry Outlook 2026 señala que las expectativas de conveniencia, valor y personalización están aumentando al mismo tiempo que crecen la presión sobre costos y la complejidad operativa. Entre los ejecutivos consultados, 71% reportó una ventaja competitiva derivada de un mayor control de costos.
Esto plantea una reflexión importante: digitalizar un negocio no debería hacerlo más complicado.
Una buena solución tecnológica debería reducir pasos, facilitar el cobro, mejorar la operación y permitir que el empresario dedique más tiempo a lo que realmente genera valor: atender a sus clientes y hacer crecer su negocio.
En Pagaqui hemos aprendido que la innovación comienza precisamente ahí. No detrás de un escritorio, sino escuchando a quienes todos los días están detrás de un mostrador. Crecer también significa saber adaptarse. Durante mucho tiempo asociamos crecimiento con expansión: más puntos de venta, más clientes, más operaciones. Pero la próxima década podría exigir otra definición.
Crecer será también aprender más rápido, responder mejor y cambiar antes de que el mercado obligue a hacerlo.
Deloitte identifica la adaptabilidad como uno de los factores que pueden separar a los líderes del resto en el nuevo entorno del retail, junto con la centralidad del cliente, la disciplina financiera, la excelencia operativa y el uso de datos.
Para los pequeños negocios, esta capacidad puede ser todavía más importante. No siempre tienen los recursos de las grandes cadenas, pero sí pueden tener algo que resulta cada vez más valioso: la capacidad de conocer a sus clientes y tomar decisiones rápidamente.
Ahí vemos una oportunidad enorme para la tecnología. No para reemplazar lo que hace único a cada comercio, sino para darle herramientas que le permitan competir mejor. El futuro será de quienes combinen tecnología y confianza. La próxima década traerá nuevas plataformas, nuevos métodos de pago y nuevas formas de comprar. Algunas tecnologías que hoy parecen indispensables probablemente serán reemplazadas por otras.
Lo que difícilmente cambiará será la necesidad de confianza.
Por eso, en Pagaqui creemos que la ventaja competitiva del futuro no estará únicamente en tener más tecnología, sino en saber utilizarla para estar más cerca de las personas.
Nuestro propósito es seguir construyendo soluciones que acompañen esa evolución: herramientas que simplifiquen la operación, acerquen servicios financieros y permitan que los negocios aprovechen las oportunidades de una economía cada vez más digital.
Porque el futuro del comercio no será completamente físico ni completamente digital.
Será más cercano, más flexible y más conectado. Y los negocios que entiendan esa transformación antes que los demás tendrán mejores posibilidades de crecer durante la próxima década.
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